Bienvenida del Director

Estudiar antropología o arqueología no es agregar un nuevo certificado de estudios en la vida de una persona, no es sumar un nuevo antecedente ni agregar una nueva capacidad. Es algo más que eso, es, en realidad, mucho más que eso. Es una elección a través de la que se ha escogido una forma de vida, una manera de mirar y de ser en el mundo.

Estudiar antropología o arqueología es también nacer de otro modo, o, si se quiere, descubrir que el mundo habitado era distinto o podía ser distinto o comienza a verse distinto. También es nacer en una comunidad que acoge, acompaña e invita a trocar su proyecto de vida en una realización personal plena a través del otro y gracias al otro. Nacer arqueólogo o arqueóloga es hurgar entre modestas piezas e instrumentos de la cultura material para reconocer en ellas a la más asombrosa de la humanidades.

En la antropología hay dos imperativos de los que no podemos sustraernos: el de ser personas para ejercer nuestro oficio y el de construirnos a través de las y los otros en el afán de tornar más humana a la humanidad, de hacer más imaginable el espacio de vida de los seres humanos y de procurar el encuentro entre sus diversas formas. Y en arqueología está el imperativo de hacer hablar a ese mundo cuya voz ya no esta presente, a rescatar del subsuelo y de los fondos marinos a aquellos pueblos que no han terminado de enseñarnos a ser humanos de otro modo.

Celebramos, pues, la elección de quienes llegan a nuestras aulas. En algún momento la hicimos nosotros mismos y no hemos renunciado a ella. Hoy tenemos la suerte de nacer juntos en esta Universidad Alberto Hurtado, de encontrarnos con estudiantes que vienen a fundar nuevas formas de hacer antropología y arqueología, las que germina en una universidad que alberga a la más rica de las tradiciones del pensamiento social latinoamericano y chileno.

Quienes hoy abrimos los brazos para acogerles creemos haber sido consecuentes con nuestros propios sueños y deseos, y no podemos sino aspirar a que vuestros sueños les hagan felices al atravesar hacia esta orilla de la vida académica.

Quienes hoy abrimos estas puertas, Francisca Márquez, nuestra Decana, Antonio Rocamora, Coordinador Académico de la carrera de Antropología, Javiera Letelier, Coordinadora Académica de la carrera de Arqueología, y los profesores Victoria Castro,  Koen de Munter, Walter Imilan, Mauricio Rojas, Académico, y Marta Pardo, Secretaria, nos sabemos corresponsables en la formación no de una escuela sino de una comunidad. Pero igualmente sabemos que sin ustedes, compañeras y compañeros de este viaje, no podría llegar a ser la comunidad que aspiramos crear.